Desde que amaneció el dia, el entusiasmo despertado por los que habian convocado a un meeting altamente patriótico, se dejó sentir en todos los círculos sociales, i la parte mas selecta de la juventud limeña se preparaba a tomar parte en la deliberación de la universidad.
En todas partes no se hablaba de otra cosa que del acto que iba a verificarse, i a las doce del dia, con una puntúalidad digna de todo elojio, una inmensa multitud de jóvenes comenzó a llegar a los claustros del convictorio.
Imposible era que no dejase de manifestarse digna i grande la juventud de la universidad.
A la una del dia era imponente el aspecto que presentaban los corredores, altos i bajos del convictorio.
Grupos de veinte i mas los recorrían impacientes esperando el momento de manifestar el entusiasmo por la noble causa a que querían prestar el continjente de sus fuerzas.





